por Gloria Aburto, vicepresidenta de Minnovex y COO y cofundadora de Safetymind.
Cuando hablamos de diversidad en minería, gran parte de la conversación se concentra en cómo atraer más mujeres a la industria. Sin embargo, hoy existe un desafío igual de importante: lograr que permanezcan y continúen desarrollando sus carreras.
El último Monitoreo de Indicadores de Género de la Alianza CCM-Eleva confirma que el foco ya no puede estar solo en incorporar talento femenino, sino también en fortalecer su permanencia y desarrollo profesional. En ese contexto, hemos observado una tendencia cada vez más evidente: profesionales con una sólida trayectoria en compañías mineras están optando por continuar sus carreras en empresas proveedoras de innovación.
No se trata de abandonar la minería. Por el contrario, muchas buscan seguir aportando al desarrollo del sector, pero desde organizaciones que les ofrecen mayor flexibilidad y nuevas oportunidades de crecimiento. El trabajo en faena, con sistemas de turno y una alta exigencia de presencia en terreno, puede transformarse en una barrera para la continuidad laboral, especialmente en etapas de la vida donde las responsabilidades familiares adquieren mayor relevancia.
Lo paradójico es que esta transición ocurre justamente cuando las profesionales alcanzan uno de sus mayores niveles de experiencia. Son mujeres que conocen en profundidad la operación minera, los desafíos de productividad, seguridad y sostenibilidad, y que cuentan con una visión estratégica construida durante años en terreno.
Las empresas proveedoras de innovación están encontrando un enorme valor en ese conocimiento. Con estructuras más ágiles y menos jerárquicas, ofrecen espacios para liderar proyectos, desarrollar nuevas tecnologías y colaborar con distintas compañías mineras, incluso en mercados internacionales. De esta manera, la experiencia operacional se transforma en soluciones que responden a necesidades reales de la industria.
Más que interpretar este movimiento como una pérdida de talento, deberíamos entenderlo como una señal de alerta. Si profesionales altamente calificadas encuentran mejores condiciones para desarrollarse fuera de las operaciones, es válido preguntarse qué cambios debe impulsar la minería para retener ese capital humano. La flexibilidad, las trayectorias de carrera y modelos de trabajo que respondan a las distintas etapas de la vida serán cada vez más determinantes.
La minería enfrenta desafíos crecientes en productividad, innovación y sostenibilidad. Para responder a ellos necesita aprovechar al máximo la experiencia de sus profesionales. Retener el talento femenino no es solo una meta de equidad; es una decisión estratégica para fortalecer la competitividad de la industria y asegurar que el conocimiento acumulado siga generando valor para todo el ecosistema minero.