En los últimos meses se han estado realizando discusiones para definir varias estrategias de largo plazo a nivel país, siendo una de ellas la formulación de una Política Nacional Minera, donde una parte de ella busca impulsar una nueva mirada que siente las bases para avanzar por el camino del desarrollo sustentable en el sector minero, que es lo que se conoce comúnmente como Minería Verde.

La Minería Verde nos llama a mirar de manera sistémica el desarrollo económico y productivo en los diferentes territorios, donde todo el quehacer minero se integre de manera armónica con las personas y el medio ambiente.

Y esto es todo un desafío, porque la minería no es solo el principal sector económico del país, sino que también es el que más impactos ambientales ha generado, ya sea de forma directa, mediante el uso del agua y la generación de los relaves, así como también indirectas, por el uso intensivo de energía en una matriz energética con un gran componente de combustibles fósiles.

Una de las grandes piedras de tope que he observado para para poner metas ambiciosas y que realmente generen un impacto, es la actual realidad tecnológica de los procesos mineros. Está claro que poner estas metas pensando solo en la realidad de las posibilidades actuales hace inviable esta necesaria transformación.

Es en este sentido donde radica la oportunidad de avanzar hacia una Minería Verde, pero ya no de forma aislada, sino que de la mano de los proveedores.

Debemos en conjunto con las compañías mineras, trabajar por desarrollar procesos, tecnologías y sistemas que nos permitan alcanzar metas ambiciosas, que generen el impacto que buscamos con la Minería Verde, disminuyendo el uso de energía e incorporando fuentes energéticas renovables, disminuyendo el consumo de agua, reciclando o utilizando fuentes alternativas de este recurso, incorporando la circularidad en el proceso minero mediante la valorización de sus pasivos ambientales y también en la utilización de sus equipos.

La Minería Verde va mucho más allá de instalar una planta de energía solar. Es un llamado a un sistema regenerativo y restaurativo donde todos debemos tomar parte y por eso es mi invitación, a mirar el futuro con ambición, pongámonos metas ambiciosas y trabajemos por alcanzarlas.

Ya sucedió en el sector energético, donde aquellas metas de energías renovables que parecían tan altas se están cumpliendo mucho antes del plazo.

¿Por qué no podemos hacer lo mismo en la minería? Capacidades hay de sobra.