Santiago, miércoles 6 de enero de 2021

El reciente lunes 4 de enero de 2021, tras cerca de 6 meses de retraso y un hermético proceso de resolución, CORFO comunica al país la asignación de los fondos para el desarrollo del Instituto de Tecnologías Limpias (ITL) al consorcio liderado por la Associated Universities Inc (AUI). Son cerca de 265MMUSD para ser invertidos en 10 años, los que serán asignados a un conjunto de prestigiosas universidades norteamericanas y a un reducido número de socios chilenos compuesto por unas pocas universidades y empresas nacionales y transnacionales

Ciertamente la noticia nos cae como un balde de agua fría para nosotros como asociación de empresas promotoras del I+D+i de base local y aplicación industrial. No es un misterio que como organización apoyábamos la postulación de la Corporación Alta Ley y ASDIT, ya que creemos era la institución que de mejor manera podría gestionar los recursos del ITL; que entendía la necesidad de hacer ciencia aplicada con resultados de mediano plazo, además de ser la que podría generar una vinculación real con el ecosistema de innovación e industrial nacional. Esto lo fundamentamos también por la coherencia de la propuesta con el resto de políticas públicas que corren y desarrolla en paralelo como la Política Nacional Minera 2050 y Política Energética 2050, las que apuntan a un compromiso con el desarrollo tecnológico local desde los proveedores e industria local en general.

Esta adjudicación vemos que deja de lado las más importantes universidades chilenas centrales y regionales; las más prestigiosas y que generan la mayor parte de la I+D en nuestro país, con una calidad reconocida a nivel internacional. Simbólicamente, esta adjudicación desconoce al capital humano avanzado chileno y las capacidades demostradas de las instituciones de investigación locales en general; y con ello se está causando un duro golpe (otro más) al desarrollo científico y tecnológico del país, sobre todo hoy que más necesidades financieras hay.

Estar a favor de la decisión tomada por CORFO es difícil, porque vemos que al adjudicar el ITL a un consorcio internacional se está dejando fuera al ecosistema nacional de I+D+i de la carrera para generar conocimiento científico tecnológico local, diferenciado y de frontera, y se pierde (o al menos se dificultan) la oportunidad de desarrollar las capacidades locales de proveedores para transferir las nuevas tecnologías, productos y servicios intensivos en conocimiento, en áreas claves como energía solar, hidrogeno verde, nuevos materiales, entre otras.

La decisión duele. Y no sólo duele por la falta de visión que tenemos como país y las oportunidades que nos perdemos de desarrollarnos de manera autónoma y sostenible, sino que además asusta por el riesgo de repetir las desafortunadas experiencias de otros proyectos adjudicados a consorcios tecnológicos internacionales que han terminado con escasos excedentes positivos en términos del desarrollo de tecnología de propiedad local y el desarrollo de empresas tecnológicas y de exportación. Como ejemplo claro está el caso del proyecto de la observación astronómica, en donde Chile si bien se ha beneficiado con la porción de tiempo de observación reservada a la ciencia básica de institucionales nacionales (10%), aún no logra participar en los beneficios del vertiginoso desarrollo tecnológico que ofrece el manejo de la gran cantidad de datos generados, ni tampoco tiene acceso a participar de la nueva y potente industria de instrumentación astronómica que se ha desarrollado sólo en  los países participantes de los consorcios astronómicos instalados en el país. En breve, todo el desarrollo, conocimiento y oportunidades se van para afuera.

Sinceramente esperamos que haya voluntad política para que esta resolución se suspenda y sea reevaluada con una mirada más juiciosa y holística, que beneficie directamente al país en el corto, mediano y largo plazo. No obstante, si aquella voluntad no existe, sinceramente esperamos que el acuerdo que se firme entre CORFO y la AUI asegure realmente el los fondos se inviertan efectivamente en Chile, la investigación se haga con capital humano nacional, y se asegure que el conocimiento y las capacidades generadas queden o permeen activamente para que haya transferencia tecnológica real a la industria local, y, sobre todo, a los proveedores capaces de aplicar y hacer rentabilizar los esfuerzos en favor un desarrollo económico efectivo y de largo plazo en Chile.

 

Juan David Rayo C.

Presidente del Directorio

MINNOVEX A.G.

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